Cuando concí a Lorena Ochoa

Hace un par de fines de semana se jugó el último torneo de golf de la LPGA (Ladies Professional Golf Association), en Houston. Yo tenía muchas ganas de ir y conseguimos boletos para poder apoyar a Lorena Ochoa, la mejor golfista del mundo. El torneo, que iba a durar de jueves a domingo, terminó el lunes debido al mal clima que se vivía en Houston durante ese fin de semana. De hecho, el torneo tuvo que ser cortado de 72 hoyos, a 56. Yo me lancé con mi papá a ver el torneo el viernes, pero Lorena no jugó porque otras jugadoras no pudieron terminar la ronda del jueves, así que la tuvieron que terminar el viernes por la tarde. El sábado, llovió todo el día y no se jugó ningún hoyo. El domingo, por fin jugó Lorena, pero sólo medio día, así que no pudo terminar su ronda ya que estaba muy oscuro. Le faltaba un hoyo. Después de poder estar tan cerca de Lorena y no conseguir una foto, mi hermano y yo decidimos llegar al campo a las siete de la mañana del lunes para poder ver terminar la ronda de Lorena del domingo.

Cuando llegamos, no había nadie. Era impresionante. Parecía que no hubo ningún torneo de golf. Fue justo cuando llegamos al hoyo 18 que nos dijo una persona de los que estaban en el campo, que Lorena ya estaba terminando su hoyo, que estaba en el green. Andrés (mi hermano) y yo salimos corriendo para alcanzar a Lorena y cuando llegamos justo estaba metiendo su pelota. Nos paramos justo en la salida del hoyo, que no había ningúna persona, y esperamos a que saliera Lorena. Cuando salió le dijimos. “Lorena, muchas felicidades. Nos puedes firmar las pelotas (que traíamos nosotros)?” “Hola, no no puedo. Si quieres te firmo la gorra.” No manches- pensé. “Ok, oye y por qué no te dejan firmar las pelotas de golf?” Pregunté. “Tengo contrato con Callaway que no me deja firmar pelotas de golf porque las venden.” Qué jalada-pensé. “Bueno, y una foto sí se puede?” pregunté. “Claro que sí, con mucho gusto.” Y nos tomamos una foto cada quien. Después Andrés le dijo: “Yo me salté la escuela para verte ganar”. “Vamos a ganar, vas a ver!” Contestó Lorena. Nos despedimos y se fué. A mi Lorena me pareció muy amable. Aunque no nos pudo firmar las pelotas de golf, se portó muy buena onda con nosotros. Y al final, sí ganó. Mi hermano la estuvo siguiendo todo el día. Yo me fuí a la universidad, pero regresé como a las tres de la tarde para verla terminar su ronda y verla ganar su cuarto año consecutivo como mejor jugadora del año de la LPGA. Después de la premiación me intenté colar al green para sacar algunas fotos, pero no me dejaron. Ya al final, cuando iba de salida, Lorena también me firmó mi boleto.

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